La participación cívica es simplemente la manera en que los ciudadanos intervienen en la vida pública. No se trata solo de ir a votar, sino también de expresar opiniones, vigilar al gobierno y colaborar en soluciones locales. Cuando la gente se involucra, las decisiones tienden a reflejar mejor lo que realmente necesita la comunidad.
Hay varias rutas fáciles para poner tu voz en marcha. Primero, el voto es la herramienta más conocida; marcar la boleta cada vez que hay elecciones locales o nacionales tiene un impacto directo. Segundo, asistir a audiencias municipales o a sesiones del Congreso te permite preguntar y opinar cara a cara con los representantes.
Otra opción es firmar peticiones en línea o en papel; muchas causas pasan de la sombra al ser reconocidas cuando se acumulan firmas. El voluntariado en ONGs o proyectos vecinales también cuenta como participación, porque ayuda a resolver problemas reales y muestra al gobierno que hay gente dispuesta a actuar.
Las redes sociales y las apps de gobierno abierto hacen más sencillo seguir noticias y enviar sugerencias. Por ejemplo, la plataforma “Participa Chile” permite comentar proyectos de ley antes de que se aprueben. Usar esas herramientas evita que te quedes solo como espectador.
En los últimos meses, la encuesta Cadem mostró que la aprobación del presidente Gabriel Boric subió, algo que muchos analistas relacionan con la mayor participación de la ciudadanía en debates y foros digitales. Ese tipo de interacción ayuda a que las autoridades ajusten sus políticas según lo que la gente realmente pide.
Las elecciones presidenciales de 2025 también revelaron un aumento de votantes jóvenes, impulsados por campañas en Instagram y TikTok que explicaban por qué cada voto cuenta. Cuando los candidatos hablan directamente con la audiencia, el nivel de interés crece y la participación se vuelve más activa.
Otro caso es la discusión sobre violencia intrafamiliar que surgió después del programa Primer Plano; organizaciones civiles organizaron mesas de trabajo para proponer cambios legales. Ese proceso muestra cómo una noticia puede desencadenar acción ciudadana y generar nuevas leyes.
Si aún te preguntas por dónde empezar, elige un tema que te importe, busca la fuente oficial o una ONG confiable y da tu primer paso: comenta, firma o asiste a una reunión. Cada pequeño gesto suma y hace que la democracia funcione mejor para todos.