Una lesión es cualquier daño físico que sufre el cuerpo por un accidente, golpe o esfuerzo excesivo. No importa si ocurre en la calle, en casa o durante el deporte; lo importante es saber reconocerla a tiempo y actuar con los pasos correctos.
En las noticias vemos con frecuencia contusiones, fracturas, esguinces y cortes profundos. Por ejemplo, el accidente mortal en Cuenca dejó varias contusiones graves y una colisión que provocó lesiones mortales entre los menores. Otro caso frecuente es la lesión por violencia intrafamiliar, como la descrita en el programa Primer Plano, donde las víctimas sufren heridas tanto físicas como emocionales.
Los deportes también generan lesiones deportivas: torceduras de rodilla, desgarros musculares y golpes en la cabeza. En fútbol, un jugador que se resbala puede terminar con una fractura de tibia, mientras que en baloncesto los tobillos suelen dar problemas por giros bruscos.
1. Evalúa la gravedad. Si hay sangrado abundante, pérdida de conciencia o hueso visible, llama a emergencias inmediatamente. 2. Aplica primeros auxilios básicos: presión directa sobre la herida para detener el sangrado y reposición del miembro lesionado con una férula improvisada si sospechas fractura.
3. No muevas al herido si crees que puede haber lesión medular; espera a los profesionales. 4. Enfría la zona con compresas frías para reducir inflamación, pero nunca a menos de 10 minutos seguidos para evitar quemaduras por frío.
5. Busca atención médica aunque el daño parezca leve; muchas contusiones se complican si no se controlan. En el caso del accidente en Cuenca, la rápida intervención de los paramédicos fue clave para atender a los heridos críticos.
Además, la prevención juega un papel fundamental: usa siempre casco al conducir moto, revisa que tu coche tenga frenos en buen estado y practica ejercicios de estiramiento antes de entrenar. Un pequeño hábito como usar calzado antideslizante en casa puede evitar resbalones y caídas.
Si la lesión es fruto de violencia doméstica, recuerda que existen líneas de ayuda y refugios donde puedes recibir apoyo médico y psicológico. La información debe estar al alcance para que nadie sufra en silencio.
En resumen, reconocer el tipo de lesión, aplicar los primeros auxilios correctos y buscar atención profesional son pasos que marcan la diferencia entre una recuperación rápida y complicaciones graves. Mantente atento a tu cuerpo y no dudes en pedir ayuda cuando lo necesites.